Estar
bien en un momento es tan ilusorio como estar mal, porque ambos estados son efímeros.
Todo buen momento (el cuarto de hora) o todo mal momento, ¡también
pasarán! Cuando
estés viviendo una de estas situaciones nunca olvides repetirte: ¡Esto
también pasará!... ¡Todo
en la vida es efímero! Lo único constante es el cambio. Todo está
en permanente cambio; el proceso evolutivo es permanente e irreversible. Desde
una minúscula célula hasta una estrella en el cielo están
cambiando segundo a segundo. Todo en la vida es sólo vanidad del momento,
entonces ¡A qué tanta arrogancia con el éxito!
El
Ego avaro, nunca está contento con lo que tiene, siempre queriendo tener
más y más, y entre más tiene más desea; es un mago
en la multiplicación de deseos. Este Ego lleva al ser humano a la explotación
inmisericorde de los pobres, a la ruina espiritual del ser humano, a la desigualdad
social y muerte de millones de personas en guerras, a la destrucción del
medio ambiente y al bloqueo del desarrollo interno.
Este Ego es autor del
apego enfermizo de lo mío y tuyo, posesivos que
esclavizan, dividen y limitan al ser humano, engañándolo al hacerle
creer que la felicidad está en la adquisición de bienes, títulos,
puestos de poder, dinero y riquezas. Que cuando son mal habidas que traen consecuencias
desastrosas.
Aún
cerca de la muerte, este Ego codicioso, le sucede lo del sapo que, atrapado entre
los colmillos de una serpiente, todavía estira la lengua para atrapar un
insecto por aquí, una mosca por allá. Es la alegoría del
hombre viejo queriendo ganar la lotería para satisfacer aquellos deseos
insatisfechos.
Alfonso Lobo Amaya
(LOBITO)
Escritor - Matemático. lobitoamaya@hotmail.com
Noviembre
15 de 2019 |